miércoles, 16 de enero de 2008

Reflexiones luego de leer cientos de cuentos y poemas de niños

1) Cuando uno escribe, uno le da la oportunidad, a cada palabra, de decir cosas que nunca antes han dicho. Esa es la magia del idiolecto, quizá. O la magia de la poesía. O tal vez ambas. Yo creo que ambas.
2) Los niños deben ser los escritores de los libros infantiles. Deben ser las estrellas de editoriales como Barco de Vapor o Alfaguara Infantil. Lo intuía ya y ahora lo afirmo.
3) Una de las tareas de la poesía es encontrarle nombres a aquellas cosas para quienes las palabras no alcanzan.
4) La poesía debe buscar hacer sentir aquello que promete.
5) El arte, tantas veces definido, es todas sus definiciones.

3 comentarios:

Fco. Franco Joanas dijo...

Sergio dice que está de acuerdo contigo en los puntos 1, 2, 4 y 5.

Y no entendió el 3: ¿"encontrarle nombres a aquellas cosas para quienes las palabras no alcanzan"?

Supongo que es "para las cuales". Sí, lo sé, fue intento de prosopopeya. En fin, como quiera quisiera saber si es como leí. Si es así, bueno, creo que en parte es la idea (y estaría de aucerdo también con ello).

Gaby Ponce dijo...

jeje sí, así es. había escrito "para las cuales" pero me enredaba mucho. además las cosas tienen personalidad. jejeje. gracias, checo. tengo que visitarte para darte cierto cd y cierto libro.

Quantum Machina dijo...

mmm, yo tampoco me quedé muy agusto con el 3:
si la poesía se construye con palabras, y las palabras no vastan para nombrar esas cosas, entonces realmente no lo puede lograr. En todo caso BUSCA nombrar las cosas (no precisamente que lo encuentre). O a lo mejor la idea es que una o ods palabras por si solas no nombran esa cosa, en ese caso la poesía sí les encuentra nombre no?
...o estoy rompiendo la magia de una afirmación romántica-no-necesariamente-lógica? :|